lunes, 16 de mayo de 2016

El manejo del suelo en el regadío: control de la salinidad y el sistema de riego

Naciones Unidas, a través de la FAO, declaró 2015 Año Internacional de los suelos. Con esta declaración se quiso subrayar la gran importancia de los suelos en distintos órdenes y, al mismo tiempo, hacer una llamada de atención sobre la necesidad de cuidarlos, especialmente, mediante un manejo adecuado. El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MAGRAMA) se sumó a esta iniciativa organizando una jornada cuyo título fue: La protección y manejo de los suelos en EspañaEntre las ponencias presentadas, todas ellas muy interesantes, destaca en relación con el regadío, la titulada: "Manejo de los suelos en regadío: Control de la salinidad; elección y diseño del sistema de riego"



El ponente de esta comunicación en relación con el regadío fue D. Elías Fereres Castiel, Presidente de la Real Academia de Ingeniería y Catedrático de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos y de Montes de la Universidad de Córdoba. Las conclusiones de esta ponencia fueron las siguientes: 

  1. La salinización de los suelos en los regadíos es un fenómeno complejo que hay que estudiar en cada caso concreto
  2. Los métodos de cálculo comúnmente usados sobre tolerancia de los cultivos a la salinidad y requisitos de lavado deben revisarse, porque los actuales son demasiado conservadores. 
  3. La lluvia es muy efectiva en el control de la salinidad, el problema aparece en zonas con bajas precipitaciones anuales o en periodos de sequia
  4. Los efectos de la salinidad en los regadíos españoles no están cuantificados. Sería deseable hacer un inventario serio en el Sureste del país, donde las precipitaciones son menores y la mala calidad del agua de riego contribuye al riesgo de salinización
  5. Con carácter previo a la puesta en riego o modernización de un regadío ya existente, especialmente si implica cambio del sistema de riego, es fundamental hacer un estudio de suelos específico que determine las condiciones de irrigabilidad y drenabilidad, y evalúe el riesgo de salinización
  6. Las cualidades que tendría un sistema de riego ideal en relación con la posible salinización serían: ser altamente uniforme, continuo y capaz de eliminar las sales de la zona radicular
  7. El riego localizado no permite lavar las sales del conjunto de la zona radicular. Por eso, cuando exista un riesgo cierto de salinización, debería completarse con algún sistema de cobertura total que permita lavar las sales
  8. Los suelos poco permeables y los que se vuelven impermeables al humedecerse, no deben ser puestos en riego sin realizar antes un ensayo que asegure su viabilidad y sostenibilidad
  9. La forma de controlar la salinidad es realizar un monitoreo periódico de las zonas regadas, en los mismos lugares y condiciones en que se produce y establecer medidas de control mediante lavado. 
Para finalizar, recientemente he tenido la suerte de conocer e intercambiar impresiones con un gran experto en suelos del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino. Este experto durante más de quince años se ha dedicado a hacer estudios de suelos, siempre enfocados al regadío, en medio mundo, y sobre todo en España. Describiendo, clasificando, muestreando y, en parte, analizando más de 1000 perfiles de suelos. Además conoce muy bien lo que se ha hecho en materia de regadíos en relación con el suelo en nuestro país. Este experto además de facilitarme toda la documentación con la que he podido elaborar este post, me indicó lo siguiente: 
  • El Plan Nacional de Regadíos no trata adecuadamente la cuestión de la salinización de los suelos
  • En una zona como el Sudeste de España, con una aridez pronunciada, en la que se está aplicando agua bastante por debajo de las necesidades de los cultivos, el que los suelos no se salinicen depende, casi exclusivamente, de la lluvia invernal, es decir del azar. Cree que es fundamental controlar este factor. Si el suelo llegara a salinizarse requeriría importantes volúmenes de agua necesarios para su lavado que habría que detraer del riego
  • Tiene la impresión que los regantes, en general, tendían a quitar importancia a este hecho en relación con el hecho fundamental de la disponibilidad del agua. Pero deben tener en cuenta que si los suelos llegaran a salinizarse serían los primeros perjudicados.