jueves, 30 de abril de 2015

La sostenibilidad de la Cuenca del Segura depende del Plan Hidrológico Nacional

La Directiva 2000/60/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 23 de octubre, conocida como Directiva Marco del Agua (DMA), incluye criterios medioambientales en la gestión y regulación de los recursos hídricos, la protección de los mismos ante la contaminación, así como la conservación del medioambiente y de la biodiversidad. La DMA establece un marco comunitario de protección y gestión de las masas de agua, y fija el año 2015 como fecha para alcanzar el objetivo de conseguir un buen estado ecológico de las mismas


Cuenca del Segura

Tal como indica la Confederación Hidrográfica del Segura en su web, el Plan Hidrológico de Cuenca (PHC) es un elemento esencial para desarrollar la gestión que permita avanzar en la consecución de los objetivos establecidos por la DMA (artículo 13). Una vez realizados todos los PHC de las diferentes demarcaciones hidrográficas de nuestro país, el Plan Hidrológico Nacional (PHN) resolverá las discrepancias entre los distintos planes de demarcación, desde una perspectiva global, contemplará para ello un uso armónico y coordinado de los recursos hídricos capaz de satisfacer de forma equilibrada los objetivos de la planificación, con la previsión y las condiciones de las transferencias de recursos hidráulicos entre ámbitos territoriales.
Hay que significar, que en la Cuenca Hidrográfica del Segura se está haciendo un gran esfuerzo en conseguir los objetivos medioambientaleas de la DMA, pero para alcanzarlos va a necesitar el PHN. En el Proyecto de Plan Hidrológico de la Demarcación Del Segura 2015/21 se indica lo siguiente:
  • Para la satisfacción de las demandas propias de la demarcación del Segura son imprescindibles los trasvases intercuencas que recibe actualmente la demarcación: el trasvase Tajo-Segura (ATS) y el trasvase Negratín-Almanzora, ya que con sus recursos propios no es posible la sostenibilidad de las demandas, inclusive la demanda urbana. 
  • Una disminución de los recursos propios de la Cuenca del Segura de 84 hm3. Entre la serie larga (1940/41-2011/12) y la corta (1980/81-2011/12) se ha pasado de unos recursos propios, sin contar trasvases, de  1.364 hm3 a 1.280 hm3.
  • Una reducción del ATS en destino de unos 205 hm3/año. Las aportaciones medias han sido de 305 hm3/año para el periodo 1980/81-2011/12, en vez de los 510 hm3/año (400 hm3 para regadío y 110 hm3 para abastecimiento) previstos inicialmente.
  • De los trasvases existentes en la demarcación hidrográfica del Segura, el ATS es el más importante por el volumen de transferencia de recursos. Y es esencial tanto para el abastecimiento de agua potable del Sureste español, como para el regadío asociado.
  • La falta de recursos ha producido una sobreexplotación sistemática de los acuíferos en la Cuenca desde finales de la década de los 80. Actualmente esta sobreexplotación se estima en 227 hm3/año.
  • Posibles medidas de reutilización, modernización de regadíos y recursos desalinizados ya se están realizando y no permiten reducir el déficit de la demarcación por encima de lo expuesto en el presente documento, ni prescindir de los trasvases actuales que recibe la demarcación del Segura.
  • Para 2021, con la producción de recursos desalinizados (126 hm3/año para uso agrario), con las condiciones actuales tarifarias, quedaría todavía la mayor parte de la sobreexplotación existente en las masas de agua, estimada en 227 hm3/año y centrada en zonas de elevada cota: Sureste de Albacete, Altiplano de Murcia, Ascoy-Sopalmo y Valle del Guadalentín.
  • Para el horizonte 2021 se considera un déficit de 400 hm3/año en la Cuenca del Segura, en el supuesto de una aportación del ATS equivalente a la media de aportaciones (305 hm3/año). 
  • Para la consecución de los objetivos medioambientales en las masas de agua subterránea de la demarcación, con la eliminación de la sobreexplotación de sus recursos, es necesario la sustitución de recursos subterráneos no renovables por nuevos recursos externos.
  • La alternativa a la aportación de nuevos recursos externos, eliminando la sobreexplotación de las masas de agua en 2027, determinaría una reducción drástica de las demandas agrarias en las zonas antes reseñadas, lo que implicaría costes desproporcionados, en términos económicos, sociales, ambientales y de empleo.
De todo los expuesto, se desprende la necesidad de establecer las medidas para disponer de nuevos recursos externos para que en la demarcación del Segura sea posible una adecuada satisfacción de las demandas de agua. 
Por tanto, el cumplimiento de los objetivos medioambientales va a depender de las medidas que se adopten en el Plan Hidrológico Nacional, siendo por tanto necesario que se lleve a cabo lo antes posible. Dado que sino se toman las decisiones adecuadas, desde el gobierno central, la situación puede llegar a ser insostenible.