lunes, 12 de enero de 2015

Técnicas de benchmarking e indicadores de gestión para mejorar el regadío

El benchmarking, tal como se conoce actualmente, fue desarrollado en Estados Unidos durante los años setenta.Tiene su origen en la actividad empresarial, como un medio para mejorar su gestión y, de este modo, el rendimiento de la organización. El Centro de Calidad y Productividad Americano define el benchmarking como “el proceso de identificar y aprender a partir de las mejores prácticas en cualquier parte del mundo, es una herramienta poderosa en la búsqueda de una mejora continua y de avances importantes”. El benchmarking implica que para mejorar hay que comparar, ya sea internamente con lo realizado anteriormente o con las metas futuras, o externamente con organizaciones que presenten las mejores prácticas. Su uso está muy extendido tanto en el sector público como privado. 
Cuadro sinóptico de la Comunidad de Regantes Pantano de La Cierva


Pero su aplicación para mejorar el funcionamiento del regadío es un fenómeno relativamente reciente, siendo una herramienta muy útil para optimizar el uso del agua y la energía en este sectorEl proceso de aplicación de benchmarking en el regadío presenta seis fases: (1) identificación y planificación, (2) toma de datos, (3) análisis, (4) integración, (5) acción, y (6) seguimiento y evaluación. 




Fases en el proceso de benchmarking aplicado al regadío



El objetivo principal de esta técnica, aplicadas a la agricultura de regadío, es la mejora de la zona regable analizada mediante la comparación de su funcionamiento actual con el de otras zonas, o con ella misma a lo largo del tiempo. De esta manera, es posible determinar qué prácticas conducen al mejor aprovechamiento y, posteriormente, adaptar estas prácticas a las zonas regables que sean menos eficientes.

La técnica de benchmarking considera diferentes indicadores para describir las principales características de la gestión de las zonas regables analizadas. Los indicadores de gestión describen una gran variedad de procesos del riego a través de las variables relacionadas, de tal manera que una gran cantidad de información se reduce a un solo índice. 
Estos indicadores deben ser útiles tanto para caracterizar a la comunidad de regantes (CCRR) estudiada como para poder evaluar su gestión y compararla con otras. Los indicadores proporcionados por esta técnica y su estudio estadístico son fundamentales para entender donde los sistemas de riego funcionan correctamente y donde se pueden mejorar. Por tanto los indicadores de gestión se pueden considera como la principal herramienta de las técnicas de benchmarking. A escala de CCRR la implementación del benchmarking persigue una mejora general en los servicios prestados. De esta manera puede mejorar su productividad y la eficiencia de los recursos empleados, consiguiendo un regadío más productivo y sostenible, y colaborando en la mejora de la calidad de vida de la población rural
La principal referencia de la aplicación de técnicas de benchmarking a las zonas regables es la guía de Malano y Burton (2001). Esta guía, a petición del Banco Mundial, propone un grupo de indicadores con el objetivo de estandarizar la aplicación de esta metodología a escala global y, de esta manera, optimizar el uso del agua. Desde la publicación de esta guía diversos autores han ido proponiendo nuevos indicadores, o revisando los ya establecidos, con el fin de completar, mejorar, y facilitar la interpretación de los resultados. Rodríguez et al. (2005) desarrollaron nuevos indicadores financieros ampliando la propuesta de la guía de Malano y Burton. Concretamente, proponen tres nuevos indicadores financieros, que se relaciona con los costes energéticos, con los costes generales de la CCRR y con los pagos de cánones al organismo de cuenca. Posteriormente, Córcoles et al. (2010) desarrollaron nuevos indicadores relacionados con la productividad y el medioambiente, introduciendo además nuevos indicadores relacionados con el consumo de energía en las CCRRs. Recientemente Abadía et al. (2010) han completado la propuesta de indicadores energéticos
A escala parcela han sido muchos los investigadores que han propuesto y aplicado indicadores similares para la comparación y búsqueda de las mejores prácticas agrícolas. En este sentido, el aporte relativo de agua de riego es el indicador más utilizado con el fin de analizar la eficiencia en el manejo del agua en parcela para los distintos cultivos y sistemas de riego. También es habitual analizar cuál es la productividad del agua en parcela de forma que se evalúa la viabilidad de las explotaciones mediante indicadores como el rendimiento por volumen de agua de riego aplicada, el valor de la producción por volumen de agua de riego aplicada o el margen bruto por volumen de agua de riego aplicada.


REFERENCIAS