jueves, 30 de enero de 2014

Muchas veces la cuestión no está en cuánto y cómo regar, sino cuándo dispondré de agua



La escasez de agua representa el grado en que la demanda supera los recursos hídricos disponibles. Concierne tanto a la cantidad y a la calidad, porque recursos hídricos degradados dejan de estar disponibles para usos más restrictivos. La escasez de agua puede ser debida a diferentes causas: 
  • La aridez es un proceso natural que se caracteriza por una baja precipitación, con alta variabilidad espacial y temporal.
  • La sequía, también es un proceso natural, consecuencia de un desequilibrio temporal en la disponibilidad de agua.
  • La desertificación, inducida por el hombre, es un desequilibrio permanente en la disponibilidad de agua, que se combina con la degradación del suelo, un uso del suelo inapropiado, extracción de aguas subterráneas, salinización, aumento de las inundaciones, pérdida de humedales y una reducción de la capacidad de carga de los ecosistemas. 
  • El estrés hídrico, también inducido por el hombre,  es un desequilibrio temporal que incluye sobreexplotación de acuíferos, disminución de las reservas en los embalses, reducción y alteración del suelo, reducción de la capacidad de carga de los ecosistemas, y empeoramiento de la calidad del agua.
En las regiones áridas y semiáridas una de las mayores limitaciones de su agricultura es el agua, tanto en términos de cantidad y calidad, como de disponibilidad de la misma. Por tanto, el agua es un factor limitante para el agricultor, al no disponer del agua necesaria para satisfacer las necesidades de sus cultivos. Otro factor relevante es la incertidumbre acerca de la cantidad de agua que finalmente va a disponer el agricultor en una campaña de riego. Esto provoca que los agricultores coincidan en manifestar que la escasez de agua es uno de los principales problemas a la hora del manejo del riego, ya que en muchas ocasiones el debate no está en cuánto y cómo regar sino cuándo dispondré de agua para regar
Algunos autores diferencian los efectos de la escasez de agua a corto plazo con respecto al largo plazo. Estos autores indican que un descenso de la disponibilidad del agua tiene inicialmente un efecto relativamente reducido sobre la producción, pero en la medida en que la escasez se mantenga más de un período, se inicia un proceso de reducción de la superficie regada que llega a extenderse hasta cuatro períodos después de que se detectase por primera vez la escasez de agua.
Una de las mejores estrategias para hacer frente a la escasez de agua es la implantación de sistemas de gestión, que utilicen modelos y herramientas para estimar la disponibilidad de los recursos hídricos en cada región y su variación con el tiempo. De esta forma se puede buscar un equilibrio entre la oferta y la demanda, favoreciendo la asignación los recursos de agua con criterios sociales, económicos y ambientales.

Más información en el siguiente vídeo de Cristina Lull, donde define la desertificación y muestra los antecentes de la lucha contra la misma




y el vídeo la desertificación en España sequía 2011-12 de tve